Hoy tuvimos nuestro primer encuentro con la cultura comercial de Canadá. Visitamos en las horas de la tarde Devonshire Mall. (Previo a la salida, se les recordó a los muchachos la importancia del adecuado uso del dinero). Esta fue la primera clase de ingles para nuestros estudiantes, nadie sintió pena de acercarse a una tienda (store) y preguntar por las películas de moda, por los aparatos electrónicos, por las gorras, los tenis, la ropa, los artículos de aseo personal, las hamburguesas, las gaseosa (que parecen el elixir de esta tierra canadiense). Cada uno hizo uso de lo que los profesores de inglés, allá en el Gimnasio los Alcázares, les habían ensenado con dedicación, cada uno hizo uso de lo aprendido para hacerse comprender, para comunicarse, para obtener una respuesta del interlocutor. No tuvieron la ayuda de los profesores para traducirles, eran ellos con sus conocimientos, eran ellos enfrentados, ya no a una grabación de intención pedagógica sino a una situación de comunicación real, donde veían la reacción del otro, donde podían sentir en la piel la satisfacción de saberse comprendidos y de comprender, donde se dieron cuenta que saben algo o mucho de esta segunda lengua, la más hablada del mundo. Como buenos paisas, no falto, claro está, el que quiso recatear el precio de un producto, obteniendo solo una sonrisa por parte del vendedor. También el que hizo una extraña mezcla entre el español y el inglés y recibió como consecuencia una respuesta en francés o en hindú. Fue una grata experiencia y una magnífica oportunidad para observar la destreza de nuestros alumnos.
--------------------------------------------------
No hay comentarios:
Publicar un comentario