La expectativa crece cual bola de nieve. Con el pensamiento puesto en la incalculable cantidad de experiencias vividas durante esta inmersión, con la angustia de saber que pudieron haber sido más las cosas por aprender (esto siempre sucede) y con el ritmo del corazón acelerado porque el momento del reencuentro con sus familias se siente mucho más cerca, hoy los estudiantes asistieron a su último día de clases en el colegio Ste Cecile.
Los muchachos se esmeraron por llevar bien puesto su uniforme, las profesoras asistieron con sus mejores trajes y hasta el horario regular mostraba modificaciones; todo esto porque todos nos estábamos preparando para una gran fiesta donde los nuestros serían los protagonistas: SU GRADUACION.
La ceremonia inició con una sentida eucaristía en la que se encomendó el triunfo académico y personal de todos los estudiantes. Ellos participaron activamente en ella, especialmente durante las plegarias y en los cánticos en donde hicieron sentir la fuerza de sus voces.
Posteriormente, después de darle gracias a Dios por habernos acompañado durante todo este tiempo, comenzó una especial ceremonia dirigida por la coordinadora del programa quien expresó unas palabras de felicitaciones a todos los estudiantes, les agradeció su presencia en esta inmersión y los animó para que todo lo aprendido lo llevaran a Colombia y lo multiplicaran entre sus familias y amigos.
Luego las profesoras se ubicaron al frente de todos los muchachos y comenzaron a llamarlos por sus nombres (esforzándose por pronunciar bien el español) para darle a cada uno un fuerte abrazo, regalarle una sonrisa y hacerle entrega de su diploma de graduando.
Fue un momento muy especial para todos, un momento en el que la emoción no pudo ocultarse, un momento que todos querían congelar con sus cámaras fotográficas para que el tiempo no pudiera deteriorarlo, un momento anhelado que marcaba el final de una linda experiencia.
La rectora de la institución fue la encargada de dar fin a la ceremonia felicitándolos por su buen desempeño en el aprendizaje de esta segunda lengua, pero enfatizando en que los logros más grandes que habían adquirido no tenían nada que ver con el plano intelectual sino con el personal. Todos aprendieron a ser más responsables, más independientes, más tolerantes, más respetuosos, más normativos, más disciplinados, mejores amigos; mejores hijos de Dios.
Con la frente en alto y con un galardón en la mano como tributo al trabajo bien hecho, así dieron fin nuestros estudiantes a esta aventura cuyas historias reunirán pronto a la familia entera y ocuparán un lugar muy especial en la memoria de cada uno de ellos.
Hoy cada uno se coronó campeón con el ánimo de hacer hinchar de orgullo el corazón de sus padres y retribuirles, con sus éxitos, la confianza y el amor que nunca han dejado de expresarles.
Nos despedimos completamente agradecidos de un país que nos trató como si fuéramos sus hijos y ahora emprendemos un nuevo viaje rumbo a nuestra amada patria que se alista a extender sus brazos para recibirnos de manera filial.
LO LOGRARON MUCHACHOS, FELICITACIONES!
Los muchachos se esmeraron por llevar bien puesto su uniforme, las profesoras asistieron con sus mejores trajes y hasta el horario regular mostraba modificaciones; todo esto porque todos nos estábamos preparando para una gran fiesta donde los nuestros serían los protagonistas: SU GRADUACION.
La ceremonia inició con una sentida eucaristía en la que se encomendó el triunfo académico y personal de todos los estudiantes. Ellos participaron activamente en ella, especialmente durante las plegarias y en los cánticos en donde hicieron sentir la fuerza de sus voces.
Posteriormente, después de darle gracias a Dios por habernos acompañado durante todo este tiempo, comenzó una especial ceremonia dirigida por la coordinadora del programa quien expresó unas palabras de felicitaciones a todos los estudiantes, les agradeció su presencia en esta inmersión y los animó para que todo lo aprendido lo llevaran a Colombia y lo multiplicaran entre sus familias y amigos.
Luego las profesoras se ubicaron al frente de todos los muchachos y comenzaron a llamarlos por sus nombres (esforzándose por pronunciar bien el español) para darle a cada uno un fuerte abrazo, regalarle una sonrisa y hacerle entrega de su diploma de graduando.
Fue un momento muy especial para todos, un momento en el que la emoción no pudo ocultarse, un momento que todos querían congelar con sus cámaras fotográficas para que el tiempo no pudiera deteriorarlo, un momento anhelado que marcaba el final de una linda experiencia.
La rectora de la institución fue la encargada de dar fin a la ceremonia felicitándolos por su buen desempeño en el aprendizaje de esta segunda lengua, pero enfatizando en que los logros más grandes que habían adquirido no tenían nada que ver con el plano intelectual sino con el personal. Todos aprendieron a ser más responsables, más independientes, más tolerantes, más respetuosos, más normativos, más disciplinados, mejores amigos; mejores hijos de Dios.
Con la frente en alto y con un galardón en la mano como tributo al trabajo bien hecho, así dieron fin nuestros estudiantes a esta aventura cuyas historias reunirán pronto a la familia entera y ocuparán un lugar muy especial en la memoria de cada uno de ellos.
Hoy cada uno se coronó campeón con el ánimo de hacer hinchar de orgullo el corazón de sus padres y retribuirles, con sus éxitos, la confianza y el amor que nunca han dejado de expresarles.
Nos despedimos completamente agradecidos de un país que nos trató como si fuéramos sus hijos y ahora emprendemos un nuevo viaje rumbo a nuestra amada patria que se alista a extender sus brazos para recibirnos de manera filial.
LO LOGRARON MUCHACHOS, FELICITACIONES!